CULTURA ORGANIZACIONAL
A lo largo de todo el país y el resto del mundo, existen
infinidad de organizaciones regidas por una serie de características que las
hacen diferentes a cada una de ellas, características que las hacen únicas. Son
aquellos aspectos los cuales las hacen ser distintas como el estilo de vida que
han adoptado a lo largo de los años, el
comportamiento que eligen llevar a cabo, la mentalidad que cada individuo
miembro de la organización decide sostener, la presencia que hace notar o no, y
la personalidad que cada persona posee. Todos estos en conjunto tienen una
notable influencia en la organización, y estos se derivan de la cultura en la
que se encuentran inmersos. Si bien, la cultura se enseña desde el nacimiento,
cada persona interioriza y acumula los elementos de esta, que se les enseña a lo largo de los años.
Existen diversas dimensiones culturales como explican
Hofstede y Trompenaar, por ejemplo, en el caso del primer autor señalado, dice que existen una
serie de valores básicos que existen en cada país, es decir, que en todos los países
investigados fueron valores diferentes, los cuales influyen en el
comportamiento de las organizaciones. Las dimensiones que menciona son cinco,
los cuales son: la distancia del poder, la aversión a la incertidumbre, el individualismo
contra el colectivismo, masculinidad contra feminidad y la orientación a largo
plazo. Estos se encuentran ya sea en mucha o poca medida en los países que se
estudiaron. El segundo autor, Trompenaar, también identificó cinco dimensiones
los cuales consisten en: universalidad contra particularidad, individualismo
contra colectivismo, neutralidad contra afectividad, relaciones específicas
contra relaciones difusas y por último, realización personal contra atribución.
Todas estas series de dimensiones nos demuestran que debido a la influencia
cultural que poseen es la medida en que ellas se presentan.
La cultura organización suele tener diversos conceptos, se
menciona uno que dice: “es un conjunto de hábitos y creencias establecido por
medio de normas, valores, actitudes y expectativas compartidos por todos los
miembros de una organización. La cultura refuerza la mentalidad predominante”.
Esta, como cualquier otra tiene ciertas características principales, como lo
son la regularidad de los comportamientos observados, las normas, los valores
dominantes, la filosofía las reglas y el clima organizacional.
Existen culturas conservadoras y culturas adaptables, las
conservadoras son del tipo de que adoptan y preservan ideas, valores,
costumbres y tradiciones y no las cambian con el paso del tiempo. Las
adaptables son más flexibles a la actualización y la modernización, son más
fáciles de cambiar con el avanzar del tiempo; y son las que todas las
organizaciones deberían adoptar pues los permite avanzar conforme la sociedad
también lo hace y así se evita el fracaso.
La cultura de una organización depende en gran medida de
las personas pues son ellas quienes forman su estructura, pueden existir desde
personas muy competentes hasta los más incompetentes. Se pueden mencionar
cuatro tipos de personas, que va desde el ciego, al ignorante, el principiante
y finalmente el experto. Estos cuatro papeles van desde lo menos a lo más importante. En el caso del ciego se
trata de una persona incompetente, ignorante, incapaz de realizar una
determinada tarea que se le haya asignado, el peor problema de este es que ni
siquiera sabe que no sabe. Su presencia puede ser de gran desventaja. Después
tenemos al ignorante, el cual es un ciego que toma conciencia de su
incompetencia, y aun así no hace nada por salir de esa ignorancia. El
principiante se enfrenta a una serie de pasos que se tiene que comprometer a
ejecutar, primero que nada debe hacerse responsable de aumentar su competencia,
se debe reconocer como el principiante que es y darse cuenta de que puede
cometer errores, busca la ayuda de un maestro o coach quien se encarga de
orientarlo y ayudarlo, se toma el tiempo y los recursos necesarios para
practicar bajo la supervisión de su maestro.
Para que un principiante pueda tomar confianza con su coach
debe evaluarlo en cinco dimensiones: la primera es la competencia en la cual
hay que saber si el coach domina la competencia que se está buscando y si tiene
la capacidad para enseñarla. La segunda es la integridad la cual es la congruencia
entre las intenciones declaradas y su comportamiento. La tercera es la
confiabilidad donde se busca saber si es consistente en el cumplimiento de lo
que se ha prometido. La cuarta es la ubicación en donde se hace la pregunta
¿restringe el coach su autoridad al dominio pertinente? Y la última es la del
respeto en el cual se busca saber si el coach emite juicios respetuosos.
A partir de la orientación del coach el principiante puede
pasar de ser eso, a ser un aprendiz con conocimientos mejor cimentados que lo
ayudaran a orientarse a lo largo de todo el camino que recorrerá en la
organización. También cabe recalcar que existen obstáculos a lo largo de este
proceso de aprendizaje.
Para pasar al siguiente punto es necesario aclarar lo que
es un modelo mental, el cual es un conjunto de ideas y creencias establecidas
en todo ser humano que se encarga de organizar su forma de comprender al mundo
y a sí mismo. Es como una forma de pensar que tiene adoptada cada individuo.
Existe un modelo que predomina en el occidente, que es el Modelo de control
unilateral el cual consiste en una guía filosófica del comportamiento de los
empresarios, el mundo de los negocios opera bajo este conjunto de creencias,
pero tiene el objetivo de mantener a salvo las apariencias evitando
desprestigiar la imagen. Es decir es el modelo que menos se debe usar puesto
que no es productivo, es engañoso y se basa en falsedades.
Por fortuna existe una contra parte a la anterior
mencionada, la cual se llama Modelo de aprendizaje mutuo en el cual se busca
incrementar la efectividad en la tarea, aumenta la calidad de los vínculos y la
autoestima de las personas. Es por completo diferente al modelo unilateral, ya
que el Modelo de aprendizaje mutuo busca preocuparse de las personas, de sus
relaciones y los vínculos con los demás, respetar a los otros, fortalecerlos, y
así todo esto generara un impacto
positivo en la cultura. En mi punto de vista, este modelo es el que se debe
hacer uso siempre en una organización, pues ayuda a que se propicie el ambiente
cultural colaborativo, esencial para las organizaciones que buscan salir
adelante y progresar poco a poco. De esta forma se llevaran a cabo las
dimensiones culturales positivas
mencionadas por Hofstede y Trompenaar.
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Jennifer
Arantxa Dzul Cauich
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5°
A Psicología